Si lo sabes, lo evitas. Es el caso del amianto, un material de origen natural muy utilizado en la construcción hasta hace poco, hasta que se constató su notable toxicidad .
Se prefirió el amianto a otros materiales por varias razones: bajo precio, amplia disponibilidad en la naturaleza y simplicidad desde el punto de vista de procesamiento.
Por eso, hoy en día es imprescindible, precisamente por los importantes peligros que entraña para la salud de todos, eliminarlo , donde todavía está presente.
Amianto: las características
El amianto es un material clasificado dentro de la clase química de los silicatos . Se caracteriza por su aspecto fibroso y estructura microcristalina . El nombre es de derivación griega (amianto, todavía utilizado hoy en día) y significa «que no sale».
La característica distintiva del amianto son las finas fibras que lo componen, que tienen un desarrollo longitudinal de unos pocos centímetros de micras . ¿Sabes a cuánto equivale 1 micrón? 1 milésima de milímetro: significa que las fibras que componen el amianto son mucho más finas que un cabello y no son perceptibles a simple vista. No hace falta decir que entender cómo aspirarlos es bastante sencillo, fenómeno que se produce de forma inconsciente.
El amianto se ha extendido por diversos motivos, algunos de los cuales ya hemos mencionado al principio. Entre estas se encuentran sus propiedades . El amianto es un material especialmente resistente , en particular al fuego (es decir, repetimos de buena gana, «que no se apaga») y a diversos factores térmicos y mecánicos. Es capaz de relacionarse perfectamente en presencia de condiciones abrasivas y de desgaste. Además, tiene características de absorción acústica y aislamiento térmico .
Prácticamente no tiene defectos salvo uno, pero el más importante es el de ser altamente nocivo para la salud . Averigüemos qué consecuencias enfrentamos cuando nos encontramos expuestos.
La nocividad del amianto
El amianto es un material que, precisamente por su composición fibrosa, es fácil de inhalar . Por si esto fuera poco, tiende a desmoronarse con facilidad y, en consecuencia, es fácil de dispersar en el ambiente. Las fibras, cuando la persona está expuesta, tienden a depositarse en los pulmones, particularmente en las zonas de la pleura y los alvéolos.
Las consecuencias tienden a manifestarse no tanto a corto plazo sino a medio y largo plazo: incluso 25 o 45 años después . ¿Cuales son? Suele comenzar con estados irritativos para luego desarrollar patologías oncológicas , concretamente: cáncer de pulmón, cáncer pleural, mesotelioma, cáncer peritoneal y… la asbestosis, una forma de cáncer únicamente ligada al amianto.
La forma en que se produce este tipo de enfermedades está ligada a que los estados de inflamación producidos inicialmente por el amianto implican la producción de moléculas que dañan el propio ADN de las células. Daño irreversible al organismo del que lo mejor es protegernos disponiendo la eliminación de estructuras que aún existen en la actualidad.
Alternativas seguras al amianto
Dada la toxicidad del amianto, resulta cada vez más necesario encontrar alternativas válidas, una investigación (y un debate) que aún continúa. Entre los materiales seguros que se pueden utilizar en lugar del amianto destacamos los siguientes:
- Espuma de poliuretano. Es a base de agua, económico y eficaz tanto para aislar como para sellar.
- Tejido de sílice amorfa. Un material de alta calidad, en el que las fibras no se pudren ni se queman. Se utiliza especialmente en astilleros, en la industria eléctrica y aeroespacial. No es apto para estructuras domésticas ya que contiene fibra de vidrio.
- Fibra de celulosa. Compuesto por algodón, pulpa de madera, lino/papel, es perfecto para hogares donde resulta perfecto para reducir la humedad y al mismo tiempo garantizar una mayor resistencia térmica.
- Farina plastica termoindurente. Una valida soluzione per l’isolamento termo-acustico.